La baja velocidad o los microcortes en la red Wi-Fi doméstica suelen estar vinculados a interferencias de radiofrecuencia provocadas por dispositivos cotidianos. El aparato que genera el mayor impacto negativo en la señal es el horno de microondas, debido a que opera en la misma frecuencia de 2.4 GHz que la mayoría de los módems residenciales, saturando las ondas circundantes mientras se encuentra encendido.
Asimismo, periféricos, discos duros y cables que emplean especificaciones USB 3.0 o USB Tipo-C sin blindaje electromagnético adecuado emiten un ruido eléctrico en rangos cercanos a las frecuencias de 2.4 GHz y 5 GHz, lo que degrada de forma directa la calidad de la conexión cuando funcionan cerca de computadoras o del propio módem.
Recomendaciones para optimizar la navegación
Para mitigar estas fallas sin la necesidad de desenchufar de forma permanente los equipos, especialistas sugieren realizar los siguientes ajustes técnicos:
- Conectarse a la banda de 5 GHz: Migrar los dispositivos móviles y computadoras a la red de 5 GHz, la cual ofrece mayor velocidad y no sufre alteraciones por el uso de microondas.
- Reubicar el módem: Mantener el equipo emisor a una distancia mínima de dos a tres metros de electrodomésticos, pantallas y cableados de alto calibre.
- Utilizar accesorios blindados: Adquirir cables y conectores USB 3.0 de calidad comprobada para prevenir la fuga de radiofrecuencias dañinas.