Un fenómeno recurrente tras terminar el ciclo de lavado es notar que la ropa conserva un desagradable aroma a encierro o tierra mojada. Aunque suele combatirse agregando más detergente o suavizante, especialistas en el hogar y expertos aclaran que este problema está ligado al desarrollo de microorganismos como el moho, los cuales producen compuestos orgánicos volátiles microbianos (mVOC) al encontrar humedad residual en las fibras textiles.
Entre las causas más comunes se encuentra dejar las prendas mojadas dentro de la tina por varias horas, tender en habitaciones cerradas durante épocas de lluvia, o bien amontonar ropa en el clóset cuando costuras y bolsillos aún conservan agua. Asimismo, el uso excesivo de productos de limpieza deja residuos que atrapan suciedad en las telas.
Remedios caseros y mantenimiento del electrodoméstico
Para rescatar las prendas sin manchas visibles, existen alternativas caseras que ayudan a neutralizar el hedor:
- Vinagre blanco: Añadir una taza durante el lavado ayuda a cortar los olores pegados a la fibra, siempre verificando las especificaciones de cuidado de la etiqueta. (Atención: Nunca debe mezclarse con cloro por riesgo de emanación de gases tóxicos).
- Bicarbonato de sodio: Funciona como neutralizador de olores en ciclos de lavado de prendas gruesas.
- Secado pleno al aire libre: Extender la ropa dejando espacio entre prenda y prenda facilita la circulación del aire y evita la acumulación de humedad.
Por último, el origen del mal olor muchas veces radica en el propio electrodoméstico. Restos de jabón y agua estancada en los empaques de goma o el filtro generan moho que se transfiere a la ropa. Limpiar periódicamente el dispensador, usar ciclos de autolimpieza y dejar la puerta de la lavadora entreabierta tras cada uso son pasos clave para erradicar el problema.













