Las autoridades del archipiélago de Svalbard, en Noruega, impusieron una multa de 50,000 coronas noruegas (aproximadamente 98,000 pesos mexicanos) a una persona que utilizó la bocina de niebla de una embarcación con el objetivo de despertar a un oso polar que dormía en la costa.
El evento tuvo lugar a principios de agosto en un fiordo ubicado en el norte del territorio ártico. De acuerdo con las autoridades los pasajeros de la nave avistaron al ejemplar descansando en tierra firme cuando uno de ellos activó el potente dispositivo sonoro, provocando que el animal se asustara, se levantara y se desplazara de zona.
Marco legal y restricciones para la observación de osos polares
Svalbard cuenta con una estricta legislación ambiental que prohíbe explícitamente molestar, atraer, perseguir o perturbar innecesariamente a los osos polares, especie bajo estatus de protección internacional desde 1973.
La normativa ambiental establece reglas claras para el turismo y la navegación en la región:
- Distancias mínimas de seguridad: Entre julio y febrero está prohibido aproximarse a menos de 300 metros de un ejemplar. Durante la temporada de apareamiento (marzo a junio), la distancia restrictiva se amplía a 500 metros.
- Prohibición de caza: Toda actividad cinegética contra la especie es ilegal en el archipiélago.
- Censo poblacional: Se calcula que unos 3,000 osos polares habitan la zona comprendida entre Svalbard y el mar de Barents, con una población fija de 300 ejemplares en las islas.
El riesgo biológico de interrumpir el descanso de los ejemplares
Alterar la conducta de estos animales no es solo una infracción legal, sino una amenaza a su supervivencia. El vocero de la organización Polar Bears International, precisó que durante el verano sin hielo los osos polares entran en periodos de descanso prolongado para ahorrar energía ante la escasez de presas de alto valor calórico, como las focas.
Obligar a un ejemplar a desplazarse incrementa su gasto energético de forma innecesaria, lo que compromete la salud de los animales y afecta gravemente el éxito reproductivo de las hembras gestantes o en etapa de lactancia. La zona registra antecedentes de sanciones similares, como la multa aplicada en 2024 a un visitante que intentó aproximarse a una morsa.













