En los años noventa un rumor estalló y paralizó al país. Se trataba del agua de un pozo que prometía curar lo incurable: cáncer, diabetes, asma. No había mal que, según el mito, esta agua no pudiera erradicar.
Fue aquí, en la Hacienda Tlacote el Bajo, donde un pozo cambió por completo la vida de esta comunidad y se convirtió en el origen de uno de los fenómenos más recordados de los años noventa.
Información de Montse Macías













