Las calles del Centro Histórico vuelven a cambiar su ritmo: entre el paso de los peatones y el murmullo de las plazas, las notas de siete pianos comienzan a sonar y el arte sale al encuentro de quienes recorren la ciudad. Así lo expresan conocedores de la música.
Más que un instrumento, cada piano se convierte en una invitación a acercarse al arte. La idea es que las personas puedan tocarlos, conocerlos y vivir la experiencia, aunque nunca hayan aprendido a tocar. Así lo refieren los conocedores.
Información de Montse Macías.












