Muchos dueños de mascotas asumen que los gatos prefieren el agua del lavabo simplemente porque sale más fría. Sin embargo, especialistas en conducta veterinaria señalan que la razón principal radica en su memoria evolutiva y en la forma en que perciben su entorno.
En la naturaleza, los ancestros de los gatos domésticos asociaban el agua estancada con posibles fuentes de bacterias, parásitos y contaminación. En cambio, el agua que fluye —como la de un arroyo o un grifo abierto— representaba un recurso limpio, fresco y seguro para consumir.
Creación y edición: Melissa Jiménez.
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