Las autoridades de salud recordaron que aunque los perros son los principales transmisores de este virus hacia los seres humanos, no son los únicos vectores. Según datos oficiales, la enfermedad causa cerca de 60 mil muertes al año a nivel global, concentrándose la mayoría de casos en Asia y África.
La transmisión se produce principalmente cuando la saliva de un ejemplar infectado entra en contacto con el organismo a través de mordeduras, arañazos o exposición en heridas abiertas y mucosas. En perros y gatos, el virus puede estar presente en las glándulas salivales de dos a cinco días antes de manifestar signos clínicos.
Especies transmisoras y sintomatología clínica
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), otros mamíferos domésticos y silvestres capaces de albergar y transmitir la rabia incluyen:
- Felinos domésticos: Gatos sin esquema de vacunación vigente.
- Cánidos silvestres: Zorros, coyotes, lobos y chacales.
- Quirópteros: Murciélagos tanto frugívoros como insectívoros.
Una vez iniciados los síntomas, la rabia ataca directamente el sistema nervioso central y resulta mortal en casi el 100 % de los casos. Las fases iniciales presentan malestar general, dolor de cabeza, náuseas, entumecimiento y falta de apetito, progresando hacia espasmos musculares, alucinaciones, cambios de conducta y parálisis.
Ante cualquier mordedura o arañazo por parte de un animal sospechoso, las autoridades enfatizan la importancia de no esperar la aparición de malestares y acudir de inmediato a una unidad médica para valorar la aplicación de la vacuna antirrábica como profilaxis posexposición.













