Durante más de un siglo, la genética felina mantuvo un enigma sin resolver alrededor de los icónicos gatos naranjas. Aunque la comunidad científica sabía desde hace décadas que este peculiar color de pelaje estaba ligado al cromosoma X, el gen específico responsable de activar esta pigmentación permanecía oculto.
Recientemente, dos investigaciones independientes lograron dar con el responsable: el gen ARHGAP36. Este hallazgo funciona como un “interruptor” genético que instruye a las células de la piel a producir mayor cantidad de feomelanina (pigmento anaranjado) y a suprimir la producción de pigmentos oscuros.
Creación y edición: Melissa Jiménez.
¿Qué significa realmente el ronroneo de un gato?