La pérdida de densidad ósea empieza mucho antes de lo que crees, pero tu alimentación puede marcar la diferencia a tiempo.
Suma estos alimentos a tu dieta diaria:
- Yogur y queso: Calcio y proteína de fácil absorción.
- Tofu y edamames: Nutrientes vegetales que protegen la estructura ósea.
- Semillas de chía: Ricas en magnesio, fósforo y calcio.
- Ciruelas pasas e higos: Aliados para evitar la pérdida de masa ósea.
- Sardinas o salmón enlatado: Aportan calcio y vitamina D.
El tip clave: Acompaña tu nutrición con ejercicio de fuerza para mantenerte fuerte a largo plazo. ¡Tu yo del futuro te lo agradecerá!
Creación y edición: Montserrat Ortega
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