Los eventos cerebrovasculares se consolidan como una de las principales causas de mortalidad y discapacidad en el país, figurando dentro de los diez principales motivos de deceso a partir de los 35 años, de acuerdo con registros oficiales del INEGI. De la totalidad de los casos atendidos en el sistema sanitario, cerca del 80% corresponde a infartos cerebrales por isquemia, un problema que en un solo año provocó la muerte de más de 34 mil personas en territorio nacional.
Un infarto cerebral isquémico ocurre cuando un coágulo interrumpe el paso de sangre hacia una región del cerebro. Al verse privadas de oxígeno, las neuronas comienzan a sufrir un daño que puede volverse irreversible en cuestión de segundos. El 20% restante de las emergencias de este tipo se atribuye a hemorragias internas.
Adicionalmente, los especialistas en neurología señalan que afecciones como cefaleas intensas y episodios de epilepsia generan decenas de miles de atenciones anuales, vinculadas a factores como migrañas, traumatismos, aneurismas o malformaciones vasculares.
Factores de riesgo: Más allá de la hipertensión y el sedentarismo
Un referente de la salud en el área de neurocirugía y terapia endovascular subraya que el cuidado de la salud neurológica debe priorizarse en todas las etapas de la vida. Entre los catalizadores más peligrosos para un colapso cerebrovascular se encuentran:
- Hipertensión arterial: De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), padecerla triplica la probabilidad de sufrir un evento de esta magnitud.
- Diabetes mellitus, tabaquismo y mala alimentación.
- Sedentarismo y aislamiento social: Pasar periodos prolongados sin actividad física o alejados del entorno social deteriora de forma acelerada la salud mental y neurológica.
Los 3 hábitos clave respaldados por los especialistas para proteger tu cerebro
Para mitigar los riesgos y promover una buena salud vascular, referentes médicos coinciden en implementar tres medidas fundamentales en la rutina diaria:
- Alimentación equilibrada: Adoptar una dieta abundante en frutas y verduras frescas contribuye a regular el peso, disminuir la presión sanguínea y mantener estables los niveles de azúcar.
- Actividad física constante: Se aconseja realizar al menos 150 minutos a la semana de ejercicio moderado (caminar a buen paso, nadar o andar en bicicleta) para contrarrestar el sedentarismo prolongado durante las horas laborales o de descanso.
- Control médico y estimulación mental: Monitorear periódicamente la glucosa y la presión arterial permite ajustar tratamientos a tiempo. Asimismo, los especialistas de la salud recomiendan evitar el consumo de tabaco o sustancias recreativas, y fortalecer hábitos que pongan a prueba la memoria y la interacción comunitaria.
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