Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha impulsada por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) para visibilizar esta problemática.
Según datos de la OMS, más de 720,000 personas pierden la vida al año por esta causa a nivel global, colocándose como la tercera causa principal de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años. Para el periodo 2024-2026, el lema adoptado es “Cambiar la narrativa sobre el suicidio”, enfocado en eliminar barreras sociales y promover una cultura de apoyo comunitario.
Factores de riesgo y señales de advertencia
Instituciones como la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos y el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) señalan que los comportamientos suicidas pueden afectar a personas de cualquier grupo social, asociándose a múltiples factores y conductas de alerta:
- Factores de vulnerabilidad: Diagnósticos de depresión, trastorno bipolar, estrés postraumático, dolor crónico, adicciones, pérdidas significativas o situaciones de alto estrés financiero y familiar.
- Señales de alerta conductuales: Hablar sobre el deseo de morir, aislamiento social repentino, regalar pertenencias valiosas, conductas de riesgo extremo y cambios drásticos en patrones de sueño o alimentación.
Importante: Ante la presencia de pensamientos suicidas o cambios severos de conducta en personas cercanas, los especialistas recomiendan mantener la empatía y buscar de inmediato la orientación de un profesional de la salud mental o líneas de atención en crisis disponibles como la Línea de la Vida, 800 911 2000.













