La creciente influencia de los grupos criminales en distintos estados del país genera preocupación entre diversos sectores de la sociedad. Se señala que organizaciones delictivas no sólo buscan controlar actividades ilícitas, sino también influir en procesos políticos y económicos. Además, prácticas como el cobro de derecho de piso y la extorsión afectan a profesionistas, entre ellos médicos y dentistas, mientras que delitos como el robo de prestaciones a maestros han impactado a comunidades enteras.
Ante este panorama, se advierte sobre el riesgo de que la delincuencia organizada fortalezca su presencia e influencia en espacios que corresponden exclusivamente a las instituciones y a la vida democrática del país.