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La ciencia explica por qué amamos el olor de los libro

Aromas a vainilla, madera o papel fresco no son casualidad: una serie de reacciones químicas y procesos de fabricación explican la fascinación.

El aroma de un libro no es obra del azar, sino el resultado de procesos químicos que evolucionan con el tiempo. Mientras un ejemplar recién impreso huele a tintas, solventes y adhesivos de encuadernación, los libros antiguos desarrollan notas dulces muy parecidas a la vainilla, el caramelo o la madera.

La clave está en la lignina, un compuesto orgánico derivado de la madera presente en el papel. Con el paso de los años, el contacto con el oxígeno y la humedad degrada la lignina, liberando compuestos volátiles como la vainillina, sustancia responsable del característico toque dulce de las bibliotecas antiguas.

Conexión cerebral: un aroma que despierta recuerdos

Más allá de la química, la fascinación por este olor responde al funcionamiento de nuestro cerebro. El sistema olfativo tiene un acceso directo a la amígdala y al hipocampo, estructuras asociadas con las emociones y la memoria a largo plazo.

Por esta razón, percibir el aroma de un libro es capaz de transportarnos de inmediato a la infancia, a una etapa escolar o al recuerdo de una persona especial.

Creación y edición: Melissa Jiménez.

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