Mantener la mente activa puede formar parte del cuidado de la salud cognitiva, que incluye habilidades como recordar información, concentrarse, aprender y resolver problemas. Algunas actividades cotidianas que requieren atención y razonamiento pueden ayudar a ejercitar estas capacidades.
¿Cuáles son las actividades?
Entre las opciones para incorporar a la rutina se encuentran:
- Leer: permite concentrarse, comprender información y recordar detalles.
- Resolver rompecabezas: estimula la observación y la búsqueda de soluciones.
- Jugar ajedrez o juegos de estrategia: requiere planear movimientos y analizar distintas posibilidades.
- Aprender algo nuevo: estudiar un idioma, tocar un instrumento o desarrollar otra habilidad supone nuevos retos mentales.
- Contar historias y conversar: recordar experiencias y compartirlas con otras personas pone en práctica distintas capacidades cognitivas.
¿Los ejercicios mentales previenen la demencia?
La evidencia científica muestra que ciertos entrenamientos pueden beneficiar habilidades específicas, pero sus efectos no son iguales para todas las personas ni para todas las actividades.
Un estudio clínico conocido como ACTIVE, que dio seguimiento durante diez años a 2 mil 832 adultos mayores, encontró beneficios duraderos en razonamiento y velocidad de procesamiento entre quienes recibieron entrenamiento en esas áreas. En cambio, los efectos del entrenamiento de memoria no se mantuvieron de la misma manera en la evaluación final.
Por ello, los resultados no significan que cualquier juego, aplicación o pasatiempo pueda prevenir por sí solo la demencia.
Cuidar el cerebro requiere hábitos integrales
Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud contemplan el entrenamiento cognitivo como una posible intervención para personas mayores con cognición normal o deterioro cognitivo leve, aunque la certeza de la evidencia es limitada.
Además de estimular la mente, el cuidado de la salud cognitiva debe considerar otros aspectos, como la actividad física, la convivencia social y el control de factores que afectan la salud.
La clave es mantener hábitos variados y realistas: los ejercicios mentales pueden ser una herramienta útil para trabajar determinadas capacidades, pero no constituyen una garantía contra el deterioro cognitivo o las enfermedades neurodegenerativas.













