Un estudio efectuado por la Universidad de Kioto, demostró que la frecuencia con la que un gato se muestra agresivo, ronronea o maúlla, está relacionada con una variación genética en su testosterona. Lo que determina su comportamiento diario.
¿Cómo se diferencia entre un gato y otro?
Los gatos que tienen “alelo corto” ronronean más, son más comunicativos y, en el caso de las hembras se comportan más agresivas con personas ajenas a su círculo. Este descubrimiento demuestra que el comportamiento de los gatos no solo depende de la crianza sino también de su ADN.
Video: Montserrat Ortega.
Perros y gatos en situación de calle, una problemática creciente en Querétaro