La preservación de la memoria gastronómica se ha convertido en una causa activa dentro del municipio de Corregidora, donde cocineras y productoras locales unen esfuerzos para rescatar bebidas ancestrales y panadería elaborada a partir de granos nativos de Querétaro y otras regiones del país.
Mediante recetas icónicas como el atole de teja —típico de la Sierra Gorda a base de semilla de girasol tostada—, el pozol con cacao artesanal y panqués de maíz azul con amaranto libres de harinas refinadas, los promotores de esta cocina tradicional demuestran que estas preparaciones no solo resguardan la identidad cultural frente al olvido, sino que ofrecen alternativas de elevado valor nutrimento y bajo índice glucémico capaces de reconfortar al consumidor actual.
Con información de Montse Macías.












