Lo que comenzó como una forma de acompañar a su abuela tras la pérdida de su esposo, terminó por convertirse en una tradición familiar que hoy llega a la quinta generación.
En Amealco, Ángeles y su familia mantienen viva la elaboración artesanal de dulces a base de frutas, una actividad que aprendió de su abuela y que, a su vez, ella había heredado de sus antepasados.
Información: Thelma Herrera.











