A veces, los mayores secretos de la ciencia no se encuentran ocultos bajo toneladas de tierra profunda, sino en los rincones más inesperados de un laboratorio. Un equipo de paleontólogos acaba de confirmar que un fragmento óseo, considerado durante décadas como un fósil sin mayor relevancia, es en realidad el primer hueso de dinosaurio descubierto en la Antártida.
La pieza, que corresponde a una vértebra, fue desenterrada durante una expedición científica en el año 1985. Sin embargo, debido a la falta de tecnología de la época y a las dudas sobre su origen exacto, permaneció guardada y olvidada en un cajón durante casi cuarenta años.
Con la edición de Melissa Jiménez.
Descubren nuevo dinosaurio en Mongolia: el Khankhuuluu mongoliensis