Con los precios actuales del combustible, hacer que cada litro rinda al máximo se ha convertido en una prioridad para la economía del hogar. Sin embargo, muchos conductores culpan directamente al motor de su vehículo o al tráfico diario sin darse cuenta de que sus propios hábitos al volante están provocando un gasto innecesario de dinero cada semana.
La forma en que aceleras, frenas e incluso cómo mantienes el interior de tu vehículo influye drásticamente en el consumo de combustible. A continuación, te compartimos los 5 errores más comunes al manejar que están desgastando tu tanque y cómo puedes corregirlos de inmediato:
1. El "arranque de carreras" y aceleraciones bruscas
Uno de los hábitos que más energía demanda es arrancar con prisa en cada semáforo. Pisar el acelerador a fondo desde cero obliga al motor a trabajar a revoluciones muy altas, disparando el consumo de gasolina de forma inmediata.
Acelera de manera gradual y progresiva. Los expertos recomiendan tardar aproximadamente 5 segundos en alcanzar los 20 kilómetros por hora desde un alto total para mantener el motor en un rango eficiente de revoluciones.
2. Frenazos de último minuto
Manejar pegado al auto de enfrente no solo es peligroso, sino también costoso. Este hábito te obliga a frenar bruscamente y, en consecuencia, a tener que acelerar de nuevo para recuperar la velocidad perdida, rompiendo por completo la inercia del vehículo.
Practica la conducción predictiva. Mira más allá del auto que tienes adelante; si notas que a lo lejos el semáforo cambió a rojo o el tráfico se detiene, suelta el acelerador con tiempo y deja que el motor reduzca la velocidad por sí solo.
3. Abusar del aire acondicionado y ventanas abiertas
El aire acondicionado es un gran aliado contra el calor, pero su compresor consume energía directamente del motor. Por otro lado, manejar a altas velocidades con las ventanas abajo rompe la aerodinámica del vehículo, haciendo que el motor se esfuerce más para romper la resistencia del viento.
En ciudad y a bajas velocidades (menos de 60 km/h), prioriza bajar las ventanas para refrescar el habitáculo. Si viajas en autopista o a velocidades de carretera, es mucho más eficiente cerrar las ventanas y encender el aire acondicionado.
4. Cargar con peso innecesario en la cajuela
Mucha gente utiliza el auto como una bodega flotante, acumulando herramientas pesadas, cajas, equipaje viejo o artículos que no se necesitan en el día a día. Cada kilo de peso extra requiere que el motor ejerza más fuerza para mover el coche.
Haz una limpieza profunda en tu cajuela y asientos traseros. Reducir el peso innecesario del vehículo puede mejorar el rendimiento de combustible hasta en un 4% de manera inmediata.
5. Ignorar la presión de las llantas
Manejar con los neumáticos bajos de aire aumenta la superficie de contacto con el pavimento, lo que genera mayor fricción y resistencia al rodamiento. Esto obliga al coche a consumir más energía (y combustible) para avanzar la misma distancia.
Revisa la presión de tus llantas al menos una vez cada dos semanas (siempre cuando estén frías). Mantenerlas en la medida exacta recomendada por el fabricante puede ahorrarte hasta un mes completo de gasolina al año.
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