Querétaro es famoso por sus calles coloniales, su historia y su pujante vida urbana, pero más allá del asfalto y los destinos turísticos tradicionales, el estado resguarda verdaderos santuarios naturales. Si lo que necesitas es cambiar el sonido del tráfico por el canto de las aves, caminar entre árboles y recargar energía, no tienes que ir muy lejos.
1. Reserva de la Biósfera Sierra Gorda: El gigante verde de Querétaro
Un enorme territorio que rompe con cualquier idea preconcebida sobre el paisaje queretano. Aquí, la transición geográfica te lleva de zonas áridas a frondosos bosques templados y cañones profundos en cuestión de kilómetros.
2. Parque Nacional El Cimatario: Naturaleza a un paso de la ciudad
Para quienes buscan un respiro rápido sin alejarse de la zona metropolitana, este espacio es la opción ideal. Situado en los límites de la capital, ofrece una transición inmediata hacia un entorno de conservación.
3. Peña Colorada: El pulmón semidesértico y su magia silenciosa
Declarada como área natural protegida, este espacio resguarda una de las zonas de recarga acuífera más importantes para la capital y ofrece un paisaje visualmente único donde el matorral y las cactáceas dominan el horizonte.
Con la edición de Melissa Jiménez.
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