Para darle una segunda vida al cempasúchil de tus altares, deja que las flores se sequen por completo hasta que tomen una textura crujiente. Una vez secas, abre la base del florón y retira las semillas alargadas y de tono oscuro que se encuentran sujetas a los pétalos.
Consigue una maceta con drenaje de al menos 15 centímetros de profundidad y llénala con tierra fértil. Coloca de dos a tres semillas, cúbrelas con una capa ligera de sustrato y humedece la superficie sin generar encharcamientos.
Creación y edición: Melissa Jiménez.