El caso de John Reagan evidenció la peligrosidad del virus Powassan, una afección poco común transmitida por garrapatas que provocó en el paciente la pérdida de la capacidad de hablar, moverse y respirar por sí mismo. Tras retirarse un arácnido de la piel pensando que había actuado a tiempo para evitar padecimientos como la enfermedad de Lyme, semanas después comenzó a manifestar cuadros febriles, náuseas, dolores corporales y un deterioro neurológico acelerado.
Tras ser trasladado al Hospital en Massachusetts, en Boston, los análisis confirmaron la presencia de la infección. A diferencia de otros padecimientos asociados a estos vectores cuya transmisión tarda horas, el virus Powassan puede infectar al ser humano en un lapso aproximado de 15 minutos posterior a la picadura.
Complicaciones médicas y panorama del virus
El diagnóstico y evolución de la enfermedad requirieron soporte médico avanzado y un largo periodo de recuperación:
- Impacto neurológico: La infección causó una severa inflamación cerebral que obligó al uso de respirador artificial, tubo de respiración y sonda de alimentación.
- Recuperación y secuelas: A pesar de despertar tras casi un mes de internamiento y comenzar a recuperar la comunicación, el paciente enfrentó complicaciones secundarias como neumonía y formación de coágulos sanguíneos.
- Vector y estadísticas: La enfermedad es transmitida por la garrapata de patas negras (o de ciervo). En 2025 se registraron 76 casos humanos en Estados Unidos, la cifra más alta computada hasta la fecha.