Un equipo internacional de investigadores analizó por primera vez la presencia de bisfenol A (BPA) en muestras de pelo de 70 gatos domésticos clínicamente sanos, no de raza pura, con edades comprendidas entre 1 y 15 años. El análisis reveló que el 97 % de las muestras superó el límite de detección del compuesto, alcanzando una media general de 68,0 ± 145,2 pg/mg y una concentración máxima de 955,4 pg/mg.
El estudio evidenció diferencias significativas en función del estilo de vida de las mascotas. Los gatos de interior registraron una mediana de 35,3 pg/mg (media de 79,5 ± 162,2 pg/mg), mientras que los felinos con acceso al exterior arrojaron una mediana de 24,4 pg/mg (media de 25,9 ± 8,1 pg/mg). Los científicos atribuyen este incremento en animales de interior al contacto prolongado con electrodomésticos, muebles, alfombras y envases del entorno doméstico.
Variaciones por edad y características del bisfenol A
La investigación también identificó diferencias según el rango de edad y la condición física de los especímenes evaluados:
- Acumulación por edad: Los gatos jóvenes (menores o iguales a 2 años) mostraron los niveles más elevados, con una media de 137,1 ± 248,4 pg/mg y una mediana de 58,0 pg/mg. En adultos de 2 a 6 años la mediana descendió a 23,2 pg/mg, mientras que en mayores de 6 años se situó en 35,3 pg/mg.
- Condición corporal: Los ejemplares con peso normal (BCS 5) registraron concentraciones más altas que los felinos con obesidad (BCS 6-9), un resultado que los autores consideraron atípico dado que el BPA se asocia con trastornos metabólicos.
Impacto del compuesto y riesgos a la salud
El bisfenol A (BPA) es una sustancia orgánica sintetizada como plastificante desde la década de 1930 para plásticos de policarbonato y resinas epoxi. Su peligrosidad reside en su comportamiento como disruptor endocrino, ya que posee una estructura molecular similar a los estrógenos. Esto le permite interferir directamente en el sistema hormonal de los seres vivos, desencadenando diversos efectos adversos:
- Alteraciones hormonales y reproductivas: Al mimetizar a las hormonas naturales, el BPA puede alterar el desarrollo neurológico, provocar pubertad temprana, reducir la fertilidad y causar disfunciones metabólicas.
- Trastornos metabólicos y cardiovasculares: Diversas líneas de investigación relacionan la exposición a este químico con un mayor riesgo de desarrollar resistencia a la insulina, obesidad, hipertensión y enfermedades cardiovasculares.
- Efectos en el desarrollo y comportamiento: La exposición continuada puede inducir cambios de conducta, hiperactividad y alteraciones durante etapas críticas como la gestación o las fases iniciales de crecimiento.
- Riesgo potencial de procesos tumorales: Diversos estudios científicos vinculan la interferencia del BPA en la regulación celular y en los mecanismos supresores de tumores con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades carcinogénicas a largo plazo.













