Esto ocurre porque durante la cocción del pan se produce la reacción de Maillard, un proceso que genera cientos de sustancias aromáticas capaces de activar nuestros sentidos de inmediato.
¿Por qué un simple aroma puede generar ganas de comer?
El olor del pan recién hecho llega a zonas del cerebro vinculadas con los recuerdos, las emociones y la sensación de recompensa. Además, el organismo relaciona ese aroma con una fuente de alimento y energía.
Video: Melissa Jiménez.
Paleta de pan de muerto conquista paladares con su sabor artesanal en Querétaro