Momentos de extrema tensión se vivieron este domingo 5 de julio en el corazón de Nueva York, luego de que un hidroavión ligero realizara un aparatoso aterrizaje forzoso y terminara parcialmente sumergido en las frías corrientes del East River, justo frente a la isla de Manhattan.
El incidente ocurrió minutos después de las 12:00 horas (tiempo local), desatando una masiva e inmediata movilización por parte de los cuerpos de rescate, la Policía de Nueva York y el Departamento de Bomberos, quienes activaron embarcaciones rápidas para poner a salvo a los ocupantes antes de que la aeronave se hundiera.
Milagroso rescate en tiempo récord
De acuerdo con los reportes actualizados de las autoridades de aviación civil y los cuerpos de rescate, a bordo de la aeronave viajaban un total de ocho personas, desglosadas en seis pasajeros, un piloto y un miembro de la tripulación.
A pesar de lo aparatoso del impacto sobre el agua, que provocó que una de las alas quedara sumergida y el fuselaje inclinado, el saldo definitivo es de alivio total:
- Evacuación completa: Los elementos del FDNY lograron poner a salvo a los ocho ocupantes en cuestión de minutos utilizando lanchas de emergencia.
- Lesiones menores: Los paramédicos evaluaron en el lugar a dos pasajeros que presentaban heridas leves; sin embargo, ambos rechazaron ser trasladados a un hospital al encontrarse fuera de peligro.
Videos virales muestran la zona cero del accidente
Testigos que se encontraban en los muelles y edificios colindantes a la altura de la calle 23 y la avenida FDR captaron los instantes posteriores al desplome y compartieron las impactantes imágenes en redes sociales, donde se volvieron virales en cuestión de minutos.
Investigación en curso por parte de la FAA
La Administración Federal de Aviación identificó formalmente al aparato siniestrado como un hidroavión Kodiak 100, un modelo de reciente fabricación construido el año pasado. El aterrizaje de emergencia ocurrió de manera vertical en el agua, muy cerca de la terminal del ferry de Manhattan y del Skyport, lo que facilitó la oportuna intervención de las lanchas civiles y oficiales.
La zona del siniestro permaneció abanderada por las autoridades fluviales mientras grúas y embarcaciones especializadas enderezaban el hidroavión para proceder a remolcarlo hacia los muelles, donde los peritos iniciarán las investigaciones técnicas para determinar con exactitud las fallas mecánicas que obligaron al piloto a realizar la peligrosa maniobra.
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