Un trágico caso de negligencia infantil ha traspasado las fronteras de Chile, desatando una profunda indignación a nivel internacional. Una pequeña de tan solo dos años, identificada como Isidora, perdió la vida tras caer desde el piso 11 de un edificio residencial. Su padre, Jorge, se encuentra bajo custodia policial tras confirmarse que se quedó profundamente dormido después de una noche de festejo, percatándose de la tragedia casi 40 minutos después de ocurrida.
Los hechos se registraron luego de que el hombre, quien de acuerdo con el régimen de visitas familiar solo tenía permitido ver a su hija una vez al mes, alterara los horarios de cuidado de la menor debido a motivos personales.
La cronología de los hechos: Una cadena de omisiones
De acuerdo con las declaraciones de familiares y los reportes de los medios de comunicación locales, el fin de semana del incidente coincidió con el cumpleaños de la pareja del padre. El hombre y su novia salieron de fiesta, prolongando los festejos y el consumo de alcohol hasta pasadas las 5:00 de la mañana del domingo, lo que provocó un retraso sustancial en la hora pactada para recoger a la niña ya que se quedó dormido.
Tras ir por Isidora y pasar a almorzar, regresaron al departamento. El padre acostó a la nena en una habitación y él, junto a su pareja, procedieron a dormir debido al cansancio acumulado. Mientras los adultos dormían, la menor despertó y, al encontrarse sola, se aproximó a una ventana que carecía de mallas o estructuras de protección, precipitándose al vacío.
Fue una vecina del complejo residencial quien se percató del cuerpo de la menor en las áreas comunes y dio aviso inmediato a los servicios de emergencia, quienes solo pudieron certificar el deceso instantáneo. Debido al estado de profundo sueño del padre, la policía tuvo que indagar con los vecinos para identificar a qué departamento pertenecía la víctima.
"Pensé que era una broma de mal gusto": El desgarrador relato de la madre
La madre de Isidora relató en una entrevista la angustia que vivió al enterarse de la muerte de su hija a través de una llamada de Carabineros (la policía chilena), justo a la hora en que la menor debía estar de regreso en su hogar. La mujer expresó que no lo podía creer y que llegó a pensar que se trataba de una broma de mal gusto, pues se aterrorizó de imaginar que pudiera ser verdad.
Al intentar comunicarse desesperadamente con el padre y su pareja, ninguno respondió el teléfono. Fue finalmente la tía paterna de la niña quien acudió al edificio y le confirmó la noticia vía telefónica mientras ella iba en camino al lugar de los hechos.
Situación jurídica del imputado y declaraciones de su pareja
La Fiscalía local imputó formalmente a Jorge bajo el cargo de homicidio por omisión con dolo eventual. Aunque en una primera instancia judicial se contempló la posibilidad de que el acusado llevara el proceso bajo libertad condicional, las apelaciones del ministerio público prosperaron, dictaminándose la prisión preventiva debido a la gravedad de los hechos. Por su parte, la familia materna de la menor rechaza que el caso sea catalogado como un simple descuido; Sergio Ortiz, tío de la víctima, declaró tajantemente ante los medios que la muerte de Isidora no fue una negligencia, sino un crimen.
Aunado a esto, la pareja del padre habló sobre la relación de Jorge con Isidora, afirmando que él no quería asumir la paternidad desde un inicio. Reveló que en su momento le pidió a la madre que abortara, pero ella decidió continuar con el embarazo. Añadió que el imputado siempre le manifestó que se hacía cargo de la menor únicamente por obligación, aunque durante el último tiempo había demostrado una supuesta mayor cercanía con ella. De momento, las investigaciones en Santiago de Chile continúan abiertas para determinar el cierre del caso.
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