La expectativa se apoderó del Zócalo de la Ciudad de México, donde miles de aficionados pasaron la noche y la madrugada haciendo fila para ingresar a la plaza principal. La incertidumbre era evidente, pues muchos dudaban si las movilizaciones de la CNTE y el conflicto con el Gobierno federal afectarían la apertura del recinto. Sin embargo, la espera continuó hasta que cerca de las 10 de la mañana se abrió un acceso por la calle 20 de Noviembre. La afluencia fue tal que los elementos de seguridad perdieron el control y únicamente pedían a los asistentes que buscaran otros puntos de reunión, como Garibaldi, ante la falta de espacio.