En Huimilpan, la migración no solo se cuenta con números, también se siente en las casas vacías, en las milpas sin quien las trabaje y en las miradas de quienes se quedan. Ese sentimiento de ausencia es el que dio origen a la exposición “De milpas y mujeres” “Ausencias sembradas en un Huimilpan migrante”, de la artista Yareli Hernández.
Una experiencia personal que se vuelve colectiva
La muestra nace de una experiencia personal, pero pronto se transforma en una voz colectiva. A través del arte, Yareli refleja la partida de hombres y mujeres que migran en busca de mejores oportunidades, y el impacto que esa decisión deja en quienes permanecen: madres, esposas e hijos que aprenden a vivir con la distancia.
Talleres que dan voz a la comunidad
La exposición no solo reúne obra de la autora, también incluye los dibujos y creaciones de niños y mujeres que participaron en un taller impartido por ella, donde pudieron expresar sus emociones, recuerdos y ausencias a través del arte.
Testimonios sembrados en la memoria
Cada pieza, fotografía, telar es un testimonio de lo que se queda cuando alguien se va: silencios, esperas y esperanzas sembradas en la tierra y en la memoria. Así, “De milpas y mujeres” se convierte en un espacio para mirar, sentir y entender que la migración no solo cruza fronteras, también atraviesa familias enteras.
Con información de Alberto Gutiérrez.
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