El recuerdo del terremoto de 1985 sigue siendo una de las heridas más profundas en la historia de México. Tras aquella tragedia que marcó al país, la organización del Mundial de Futbol de 1986 representó una oportunidad para recuperar el ánimo y la esperanza colectiva. Sin embargo, durante una aparición en el estadio, el entonces presidente Miguel de la Madrid fue recibido con una rechifla monumental por parte de los asistentes, reflejando el descontento social que persistía después del devastador sismo.