Ante el impacto ambiental generado por los métodos tradicionales de edificación y los desafíos del cambio climático, la bioconstrucción emerge como una alternativa orientada a crear vivienda y comunidad de bajo impacto ambiental mediante el rescate de técnicas ancestrales.
A través de insumos naturales y locales como la tierra, fibras vegetales, cal, mucílago de nopal y bambú, diversos especialistas y participantes de talleres sustentables sustituyen paulatinamente materiales industrializados como el acero y el cemento por procesos más accesibles y frescos, demostrando que volver a trabajar en armonía con la tierra es una responsabilidad urgente para habitar el planeta de forma consciente sin destruir el entorno.
Con información de Montse Macías.