La partida de personalidades de gran relevancia internacional como Dolly Parton, Tim Curry y Hayden Panettiere en periodos cercanos suele encender la conversación digital sobre la llamada “regla de tres”, un mito urbano que sostiene que los decesos de figuras públicas ocurren de manera inevitable en grupos de tres.
Esta idea, arraigada en la cultura popular desde mediados del siglo XX tras tragicos eventos como el accidente aéreo de 1959 donde fallecieron Buddy Holly, Ritchie Valens y The Big Bopper, resurge periódicamente en la opinión pública cada vez que coincide la pérdida de varios artistas renombrados en un lapso breve.
¿Qué dice la ciencia: es verdad o es un mito?
A pesar de lo extendido del fenómeno en medios y redes sociales, el consenso de psicólogos y estadísticos confirma que la “regla de tres” es rotundamente un mito sustentado por sesgos cognitivos:
- Sesgo de confirmación: El cerebro humano tiende a recordar y conectar los casos donde tres famosos mueren con días o semanas de diferencia, ignorando sistemáticamente cuando fallecen en parejas, de forma individual o en grupos de cuatro o más.
- Sesgos de selección y temporalidad: No existe un marco de tiempo ni un criterio delimitado para definir qué constituye a una “celebridad”. Al ampliar la lista a actores, músicos, deportistas o conductores en todo el mundo, la probabilidad estadística de que ocurran tres decesos en un periodo aleatorio de días es extremadamente alta.
- Búsqueda de patrones (Apophenia): Es una tendencia psicológica natural buscar orden o significado en sucesos aleatorios o trágicos. Ajustar listas de nombres para que “cuadren” en un trío ayuda a la percepción popular a procesar la pérdida de figuras públicas de manera estructurada.