Llamar “tibio” a alguien suele ser una forma de describir a una persona que evita la toma de decisiones importantes, aquellos que prefieren mantenerse en una posición cómoda.
¿Cómo se refleja esta actitud en las relaciones personales?
Una persona tibia puede mostrar cercanía, interés y disposición para compartir tiempo, pero sin asumir compromisos claros. Especialistas señalan que detrás de este comportamiento pueden existir temores relacionados con el rechazo.
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