Para muchas personas, las noches de verano o las reuniones al aire libre se convierten en una auténtica pesadilla llena de picaduras, mientras que la persona de al lado parece pasar completamente desapercibida. Aunque la sabiduría popular siempre ha culpado a la “sangre dulce” o a la mala suerte, la ciencia ha demostrado que los mosquitos no eligen a sus víctimas al azar, sino que siguen un infalible sistema de rastreo químico.
El proceso de selección de estos insectos es extremadamente sofisticado y se divide en varias etapas que combinan el olfato, el oído y receptores térmicos de alta precisión.
Con la edición de Melissa Jiménez.
Cómo protegerte de los mosquitos y reducir el riesgo de picaduras en temporada de calor