En la búsqueda constante por ahorrar y evitar el desperdicio de alimentos en el hogar, el congelador se ha convertido en el mejor aliado de la cocina. Guardar las porciones que no alcanzamos a consumir antes de que se echen a perder parece una solución lógica y práctica; sin embargo, no todas las frutas reaccionan igual al frío extremo. De hecho, meter ciertas piezas al congelador podría estar arruinándolas por completo sin que te des cuenta.
La explicación científica es sencilla: el proceso de congelación expande el agua contenida en las células de los alimentos, rompiendo sus paredes internas. Dependiendo de sus propiedades físicas, algunas variedades sufren alteraciones drásticas e irreversibles en su consistencia, color y sabor.
Con la edición de Melissa Jiménez.
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