La clave para prolongar la expectativa de vida podría no estar ligada a la restricción calórica estricta, sino a la selección consciente de las fuentes de proteína en la alimentación diaria.
Un nuevo macroestudio que analizó los datos de salud de más de 200 mil personas descubrió que adoptar la denominada “dieta de la longevidad” es un factor determinante para vivir más años y en mejores condiciones físicas.
De acuerdo con los hallazgos de la investigación, el secreto no radica en suprimir el consumo de proteínas, sino en reconfigurar su origen. El patrón alimenticio óptimo propone priorizar las proteínas de origen vegetal y el pescado, al tiempo que se modera la ingesta de un aminoácido en particular: la metionina, la cual se encuentra concentrada principalmente en las carnes rojas, el huevo y los productos lácteos.
Con la edición de Melissa Jiménez.
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