A principios del siglo XX en Key West, Florida, el niño Robert Eugene Otto recibió un muñeco de trapo que bautizó con su propio nombre. Al poco tiempo, la familia comenzó a presenciar eventos extraños en la vivienda, desde ruidos nocturnos hasta muebles derribados que el pequeño atribuía al juguete.
De leyenda local a icono del cine
Tras décadas de relatos sobre aparentes movimientos y apariciones inexplicables, el muñeco fue donado en 1994 al Fort East Martello Museum, donde permanece en exhibición. Aunque no existen pruebas de actividad sobrenatural, la leyenda de Robert sirvió como base conceptual para la creación de Chucky, cuyo nombre ficticio (Charles Lee Ray) también combinó los nombres de tres criminales reales.
Creación y edición: Melissa Jiménez.