La eterna interrogante sobre si el mes de nacimiento determina la inteligencia o las habilidades cognitivas vuelve al centro de la discusión pública. Recientes revisiones de investigaciones realizadas en Estados Unidos y Japón han aportado hallazgos sobre la relación entre la estación del año en que se nace y el rendimiento intelectual en la infancia.
De acuerdo con datos atribuidos a estudios de la Universidad de Harvard, nacer en invierno o primavera mostró variaciones en el desarrollo físico y neurocognitivo durante los primeros años de vida en comparación con los nacimientos ocurridos en verano u otoño.
En concreto, los reportes señalan que los niños nacidos en invierno o primavera obtuvieron puntuaciones significativamente más altas en evaluaciones de desarrollo motor de Bayley a los ocho meses, en la prueba de bloques de Graham-Ernhart a los cuatro años, y en las escalas de rendimiento de la prueba de inteligencia de Wechsler a los siete años.
Creatividad y el fenómeno de la "edad relativa" en las aulas
El análisis no solo se limita a factores biológicos o estacionales, sino también al impacto social y pedagógico del entorno escolar. Los investigadores observaron que quienes nacen en el último trimestre del año suelen obtener desempeños destacados en pruebas de inteligencia y pensamiento creativo.
Sin embargo, en este punto entra en juego el fenómeno conocido como edad relativa:
- Ventaja competitiva: Ser de los más pequeños dentro de un grupo escolar exige desarrollar habilidades adaptativas y sociales a un ritmo acelerado.
- Brecha de maduración: Pese al esfuerzo adaptativo, otros análisis señalan que los estudiantes de menor edad en un aula suelen registrar puntuaciones más bajas en pruebas académicas y en habilidades no cognitivas —como el autocontrol y la perseverancia—, brechas que en ocasiones no se cierran por completo al terminar la educación secundaria.
Sin determinismos: factores clave más allá del calendario
A pesar de los hallazgos correlacionales, los especialistas y la comunidad científica enfatizan la importancia de no interpretar estos datos de manera determinista.
El mes de nacimiento representa únicamente una variable dentro de un sistema complejo. El rendimiento académico y el cociente intelectual están fuertemente condicionados por el entorno socioeconómico, el estímulo familiar, la calidad de la educación y el nivel de maduración individual. Por ello, expertos recomiendan a padres y educadores tomar en cuenta la edad relativa de los alumnos para adaptar los métodos de enseñanza sin estigmatizar el potencial de los niños según su fecha de nacimiento.














