Creada en 1935 por el sismólogo estadounidense Charles Richter, la famosa escala se diseñó originalmente para medir la magnitud de movimientos telúricos mediante el registro matemático de la amplitud de las ondas sísmicas en un sismógrafo. Al ser una escala logarítmica, cada número entero representaba un incremento exponencial de energía; por ejemplo, un sismo de magnitud 6 libera un millón de veces más energía que uno de magnitud 3.
Sin embargo, a pesar de su popularidad mediática, la escala Richter cuenta con limitaciones técnicas estructurales: únicamente es precisa para medir terremotos débiles o moderados (entre 2.0 y 6.9 de magnitud) situados a profundidades reducidas, lo que la vuelve ineficaz para sismos de mayor intensidad o epicentros profundos.
Magnitud de momento: la medición actual y el caso de México
Para subsanar las imprecisiones de la escala original, la sismología moderna adoptó una herramienta más completa y exacta:
- Escala de Magnitud de Momento ($M_w$): Desarrollada en 1979 por Thomas Hanks y Hiroo Kanamori, esta escala mide la energía total liberada por el movimiento de las fallas tectónicas sin restricciones de profundidad ni distancia al epicentro.
- Diferencia técnica principal: Mientras que Richter registraba la amplitud de la onda en un punto específico, la magnitud de momento evalúa el área de la falla que se movió, la cantidad de desplazamiento y la rigidez de las rocas.
En el país no se utiliza la escala Richter desde 1986. Especialistas del Servicio Sismológico Nacional (SSN) aclaran que se emplean diversas ecuaciones regionales adaptadas a las zonas tectónicas de México, aunque calibradas con la referencia histórica para mantener la comparabilidad de los datos en el tiempo.













