Bajo un modelo que desafía las reglas del comercio tradicional, Canadá ha puesto en marcha supermercados donde el dinero no es necesario para llenar el carrito. Estas tiendas permiten que familias en situaciones vulnerables seleccionen sus productos como en cualquier establecimiento convencional, pero sin enfrentar precios ni filas de cobro. Esta iniciativa no solo actúa como un alivio directo al bolsillo de quienes más lo necesitan, sino que también se presenta como una solución estratégica para rescatar parte de las millones de toneladas de comida que se desperdician anualmente en el país, transformando el excedente alimentario en una herramienta de dignidad y apoyo comunitario.
Con la edición de Sam Saldaña.
GRAN MURALLA VERDE ¡Terminaron la erosión y desertificación! Así fue como lo lograron