El incidente ocurrió durante los despliegues aéreos para sofocar incendios forestales en territorio canadiense. La aeronave sufrió un fallo mecánico en pleno vuelo, lo que obligó al capitán a reaccionar en cuestión de segundos para evitar un desplome catastrófico.
Ante la avería, el aviador ejecutó una maniobra conocida como autorrotación, la cual consiste en aprovechar el flujo de aire ascendente para mantener girando el rotor principal sin el impulso del motor, logrando así planear y controlar el descenso del helicóptero.
Maniobra de alta precisión y sin lesionados
La complejidad de la emergencia aumentó debido a un fallo en el sistema de liberación de carga, el cual impidió desprender la helibalde (cubeta gigante de agua) suspendida bajo la fuselaje:
- Control de peso y balance: El piloto debió maniobrar considerando el peso colgado y el péndulo generado por la estructura de agua durante la maniobra de planeo.
- Técnica de frenado: En el metraje grabado por testigos se observa cómo el aviador utilizó la propia resistencia de la cubeta al tocar suelo para estabilizar la inercia y amortiguar el impacto final.
- Saldo blanco: Gracias a la destreza del maniobrante, la unidad tocó tierra de forma controlada y no se registraron personas lesionadas ni daños mayores en la zona del impacto.
El video se volvió tendencia en comunidades de aviación a nivel internacional, donde expertos y entusiastas reconocieron la frialdad y precisión técnica requeridas para completar con éxito un aterrizaje bajo tales condiciones de riesgo.
Creación y edición: Melissa Jiménez.
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