En México, el motor de la economía corre sobre ruedas: más del 80% de las mercancías se mueven por vía terrestre. Sin embargo, esta dependencia tiene un costo humano alarmante, ya que actualmente 7 de cada 10 accidentes en autopistas involucran a vehículos de carga. Aunque el marco legal es robusto, la brecha entre la norma y la práctica diaria en las carreteras ha derivado en una crisis de seguridad vial persistente.
El marco regulatorio mexicano cuenta con pilares específicos para prevenir tragedias: la NOM-012 (peso y dimensiones), la NOM-068 (condiciones físico-mecánicas) y la NOM-015 (sujeción de carga), además de lineamientos sobre los tiempos de descanso para los operadores. No obstante, la realidad operativa muestra un panorama distinto: el exceso de velocidad, las fallas en sistemas de frenado, unidades con sobrepeso y conductores agotados son las causas primordiales que transforman a estos colosos del camino en riesgos latentes.
Expertos señalan que mientras el cumplimiento de estas normas no sea riguroso, el número de accidentes continuará empañando la eficiencia logística del país.
Con la edición de Sam Saldaña.
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