Lo que comenzó como una lucha desesperada contra la erosión y el avance del desierto se ha convertido en un caso de éxito científico sin precedentes. Gracias a megaproyectos de reforestación como la “Gran Muralla Verde”, China ha logrado transformar millones de hectáreas áridas en nuevos pulmones forestales. Esta recuperación masiva de la cobertura vegetal no solo ha frenado la desertificación, sino que, según expertos, ha alterado positivamente el microclima local; al aumentar la humedad en el aire, se ha propiciado el regreso de lluvias constantes a zonas que permanecieron secas durante décadas, demostrando el poder regenerativo de la intervención ecológica a gran escala.
Con la edición de Sam Saldaña.
¿Lo has visitado? Este es el museo en Querétaro donde el arte convive con relatos del siglo XVIII