Una historia que parece extraída de un thriller de suspenso psicológico conmociona a la comunidad de Teresina, en el estado brasileño de Piauí. Lo que debió ser un día de absoluta felicidad para una familia que celebraba el nacimiento de una pequeña, se convirtió en una pesadilla de tensión que, afortunadamente, terminó en un rescate milagroso gracias al inquebrantable instinto de una tía.
La protagonista de este alarmante suceso fue una enfermera llamada Auricélia que, impulsada por una aparente obsesión, diseñó un elaborado plan para sustraer a una recién nacida de las instalaciones del área de maternidad en un hospital. Sin embargo, el destino y la astucia familiar impidieron que lograra concretar el escape.
El presentimiento que salvó una vida
El dramático episodio comenzó a esclarecerse gracias a la sospecha de Daniela Beatriz, tía de la recién nacida, quien se encontraba en el hospital cuidando el bienestar de su hermana tras las labores de parto.
- El engaño: Auricélia se presentó en la habitación vestida con el uniforme del personal médico de la maternidad. Con total naturalidad, argumentó que debía llevarse a la bebé para realizarle los exámenes de rutina obligatorios.
- La trampa: Para deshacerse de los testigos, la mujer manipuló a la tía, indicándole que debía esperar en un piso diferente bajo el pretexto de que el acceso a las áreas médicas estaba estrictamente restringido para acompañantes.
- La sospecha: Minutos después, Daniela Beatriz observó a una mujer salir de los laboratorios con el cabello suelto, lentes oscuros, ropa de civil diferente a la del hospital y cargando una enorme bolsa negra de plástico. Su intuición le advirtió que algo andaba muy mal.
- El enfrentamiento: La tía decidió perseguirla sigilosamente hasta el área de los sanitarios. Ahí confrontó a la sospechosa y, al abrir la bolsa que llevaba, descubrió horrorizada a la bebé escondida en el interior con el cierre a medio abrir. Los gritos de auxilio alertaron de inmediato al personal de seguridad del hospital, logrando detener a la mujer en los pasillos del nosocomio.
Una cuna lista y una mentira familiar
Al profundizar en el entorno de la enfermera, salieron a la luz detalles que confirman que el crimen fue milimétricamente estructurado durante meses.
En la vivienda de la detenida se localizó una habitación completamente equipada y decorada para la llegada de un bebé: contaba con cuna, tina de baño, ropa limpia y pañales. Los familiares más cercanos a la enfermera declararon estar firmemente convencidos de que ella se encontraba en la etapa final de un embarazo real; sin embargo, llamó la atención que la mujer nunca mostró ultrasonidos, citas médicas oficiales ni exámenes clínicos durante todo ese tiempo. La principal hipótesis apunta a que estructuró toda la mentira y el intento de robo en absoluta soledad.
Un historial de fraudes y una defensa de salud mental
La gravedad del caso se tornó aún más compleja al conocerse que este no era el primer contacto de la enfermera con las leyes. Meses antes, en marzo de 2026, la mujer ya había sido indiciada formalmente bajo cargos de fraude y robo de identidad, tras descubrirse que utilizó de manera ilícita los datos bancarios y la tarjeta de crédito de un familiar para realizar costosas compras por internet con entrega a su propio nombre.
Tras ser arrestada en flagrancia en el hospital, Auricélia decidió apegarse a su derecho de guardar silencio. Por su parte, la defensa legal de la mujer presentó un informe médico tras una evaluación en el Hospital especializado en psiquiatría.
El diagnóstico arrojó que la enfermera padece un Trastorno Psicótico Agudo Polimorfo con síntomas esquizofrénicos, argumentando que requiere del consumo diario de medicamentos controlados y que no es capaz de dimensionar la realidad ni la gravedad de sus actos. La defensa busca suspender la prisión para que sea trasladada a una clínica psiquiátrica, mientras que los afectados exigen que el proceso continúe por la vía penal ordinaria debido al peligro que representó para la recién nacida.
Denuncian maltrato contra patos de un fraccionamiento; visitantes exigen respeto