Para muchos, enero se siente como si durara más que 31 días; entre la vuelta a la rutina, los gastos de las festividades y la espera por lo que viene, este mes deja una sensación de que el tiempo se extiende.
Tras la emoción de las fiestas, enero llega como un período de adaptación. Ya no hay días de descanso, ni puentes, los niños ya no están de vacaciones, y para muchos, la cara de la realidad se siente más pesada. El trabajo, los pagos y los planes del año empiezan a tomar forma, y eso hace que los días se sientan más largos.
Información de Alberto Gutiérrez.
La cuesta de enero impacta a los queretanos: ¿cómo la están pasando?