Arranca nuevo año, se acabaron las fiestas y entra la realidad: trabajo, escuela, deudas; en el día a día, muchas personas olvidan algo fundamental: cuidar sus emociones.
Ignorar lo que sentimos puede afectar también el cuerpo
El estrés constante, la ansiedad y el cansancio emocional se manifiestan con insomnio, irritabilidad, falta de concentración o dolores físicos. Señales que, advierten, no deben normalizarse.
Pedir ayuda es cuidarse; pequeños hábitos, grandes cambios.
Identificar emociones como tristeza, enojo o miedo permite tomar decisiones más sanas y evitar que el malestar se vuelva crónico.
Con información de: Alberto Gutiérrez, Fuerza Informativa Azteca.
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