Una crecida extraordinaria del río Iguazú disparó el caudal hasta superar los 12 mil metros cúbicos por segundo —entre ocho y nueve veces su nivel habitual—, impulsada por las intensas lluvias registradas en el sur de Brasil.
Ante la fuerza descomunal de la corriente, trabajadores del lado brasileño comenzaron a retirar las barandas metálicas de las pasarelas para reducir la resistencia al agua y proteger la estructura. La medida se sumó al cierre temporal de los recorridos turísticos, incluidos los accesos a la emblemática Garganta del Diablo, mientras las autoridades evalúan las condiciones de seguridad para evitar riesgos a visitantes e infraestructura.
Creación y edición: Melissa Jiménez.












