El colibrí, conocido como el "ave de las mil alas", atraviesa una situación crítica en nuestro país. En el continente existen más de 300 especies de este ave, de las cuales al menos 50 habitan en México, muchas de ellas bajo protección especial por estar en riesgo de extinción.
Las principales amenazas para su supervivencia son el tráfico ilegal, la captura y el transporte inadecuado. Sin embargo, existe un factor cultural alarmante: su uso en los llamados "amarres". Persiste la creencia de que el colibrí puede servir como amuleto para atraer el amor, una idea que tiene raíces en la época de la Inquisición y que contrasta drásticamente con la cosmovisión mesoamericana.
¿De dónde proviene la creencia del amarre con colibríes?
Para los mexicas, el colibrí era sagrado. Creían que los guerreros caídos en batalla y las mujeres que morían en el parto se transformaban en estas aves para acompañar al Sol en su viaje. Se les asociaba con la fertilidad y con deidades como Huitzilopochtli, el dios de la guerra, cuyo nombre significa "Colibrí Zurdo".
Hoy, más allá de la mística, su importancia es vital para el equilibrio del ecosistema al actuar como polinizadores esenciales.
Sacrificar o comercializar a estos animales no solo daña la biodiversidad, sino que constituye una infracción grave a la ley. De acuerdo con la normativa vigente, quienes participen en el tráfico de especies protegidas pueden enfrentar multas económicas equivalentes de 50 a 50,000 veces la UMA (Unidad de Medida y Actualización), además de posibles penas de prisión.
