En las calles de Querétaro, la presencia de heces y orina de gato se ha convertido en un problema creciente, generando preocupaciones sobre la salud pública. Expertos ambientalistas alertan sobre los riesgos que estas deposiciones representan, ya que contienen una variedad de partículas y microorganismos que pueden desencadenar enfermedades gastrointestinales, respiratorias y alergias en quienes están expuestos. Pamela Siurob, una activista ambiental, señala:
Los ciudadanos expresan su preocupación por el fuerte olor y la presencia constante de heces de gato en sus patios y azoteas, lo que afecta su calidad de vida y perturba su descanso, especialmente durante las horas de la madrugada. Esteban Zamora, quien es alérgico a los gatos, comenta:
Dulce Martínez, también alérgica a los gatos, confirma que la proliferación de estos animales en las calles es evidente y causa molestias. Además, los especialistas advierten que las partículas de los desechos felinos, junto con bacterias, hongos, virus y otros microorganismos presentes, representan un riesgo sanitario significativo para la población. En Querétaro, el aumento de la población felina callejera ha generado una problemática que demanda atención y soluciones por parte de las autoridades locales y la comunidad en general, con el fin de salvaguardar la salud y el bienestar de todos los habitantes.
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