Cada cerro y cada hogar resguardan un secreto sagrado. Son las capillas familiares otomí-chichimecas: auténticos santuarios construidos para tejer un puente entre los vivos y el espíritu de los antepasados. En San Antonio de la Cal se encuentra este tesoro de al menos 260 capillas, un legado compartido que algunas familias aún guardan con recelo y misterio.
Información de Edgar Campuzano.