Los sismos del 19 de septiembre de 1985 y 2017 provocaron importantes daños y pérdidas humanas en México. A partir de estos acontecimientos se reforzaron distintas medidas de prevención y respuesta ante emergencias. Actualmente, los simulacros, protocolos de evacuación y planes de protección civil forman parte de las estrategias para reducir riesgos.
La importancia de la prevención
La preparación ante un sismo comienza antes de que ocurra. Las autoridades de Protección Civil recomiendan identificar las zonas de menor riesgo, conocer las rutas de evacuación y establecer un punto de reunión con familiares o compañeros.
También se recomienda revisar periódicamente las condiciones de los inmuebles y evitar colocar objetos pesados en lugares donde puedan caer durante un movimiento.
Los simulacros como preparación
Los simulacros permiten practicar las acciones que deben realizarse durante una emergencia. En escuelas, oficinas y edificios públicos se utilizan para que las personas conozcan las rutas de evacuación y los puntos de reunión.
El ejercicio también permite identificar problemas en los procedimientos, como salidas bloqueadas, dificultades para evacuar o falta de coordinación.
La mochila de emergencia
Una de las medidas recomendadas para los hogares es preparar una mochila de emergencia. Entre los artículos que puede contener se encuentran agua, alimentos no perecederos, una lámpara, radio, baterías, botiquín y copias de documentos importantes.
El contenido puede variar de acuerdo con las necesidades de cada familia. Por ejemplo, pueden incluirse medicamentos de uso habitual, artículos para bebés o productos para mascotas.
¿Qué hacer durante un sismo?
Durante un sismo se recomienda mantener la calma, alejarse de ventanas y objetos que puedan caer y seguir las indicaciones de las autoridades o responsables del inmueble.
En caso de encontrarse dentro de un edificio, no se deben utilizar los elevadores. Después del movimiento, es necesario revisar el lugar y evacuar cuando las condiciones lo permitan y de acuerdo con los protocolos establecidos.
La preparación permite establecer con anticipación qué hacer, dónde acudir y cómo comunicarse con familiares o compañeros en caso de una emergencia.












